Estaba élla, que se enojaba porque le preguntaba algo que no quería decirme, que no quería decirse. Se enojaba mucho y después me pedía disculpas y me contaba.
Yo hablaba en el medio con mi hermana y ella, como siempre, me decía algo difícil y justo. Entonces ella me pedía disculpas y me contaba.
Después aparecía él, no sé cómo. Estaba en la barra y yo lo miraba y él me miraba y decía tantas cosas así.
Y detrás suyo, al lado de la puerta por la que yo iba a salir, había una palabra grabada: "voy"
Y debajo, dos figuras triangulares (no alcanzo a recordar qué eran, pero eran triangulares y tridimensionales; eran cosas). La segunda estaba clavada al suelo. Debajo de las figuras habían tres palabras; decía: "voy a sentir".
—¿Estabas, pues, tan triste el día de las 43 veces? El Principito no respondió. Antoine de Saint-Exupèry
viernes, 13 de mayo de 2016
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