Extraño a mi padre, noto de pronto
Extraño el color del aire
cuando él estaba
Su presencia, nunca inadvertida
El destello de admiración con que al final de su vida
me miraba
Y su miedo, su siempre miedo
su tierno miedo
su miedo inútil
por mi
(tan chiquita, siempre, a sus ojos
esta humanidad que forjó a fuerza de su propia vida)
Hasta lo que odiaba de él
lo extraño
Porque me extraño entonces
cuando él estaba y no había en cambio
este vacío huracanado que desdibuja el pasado
Todo lo pasado
Donde me pierdo también yo
No sé quién era, pero lo extraño
O tal vez sea la única
que siempre lo supo
O tal vez él
sea yo
—¿Estabas, pues, tan triste el día de las 43 veces? El Principito no respondió. Antoine de Saint-Exupèry
domingo, 22 de mayo de 2016
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