La libreta vacía está llena de posibilidades. Pienso en Miguel Ángel. Cómo cincelar el aire para que aparezca lo que allí está, cómo saber qué es lo que sobra?.
El agua dentro del vaso sobre la mesa se mueve en leves círculos concéntricos ; el humo del cigarro ya apagado, en olas lentísimas que atraviesa la luz.
Nada sobra y todo está de más. Las palabras son piedras.
—¿Estabas, pues, tan triste el día de las 43 veces? El Principito no respondió. Antoine de Saint-Exupèry
domingo, 15 de mayo de 2016
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