sábado, 10 de diciembre de 2016

Nada. No pasa nada distinto. Sólo la percepción. Sólo uno mismo. Sólo el foco en que la mirada se yergue; la tela tenaz de una realidad que, siendo siempre la misma, ondea. De los huecos del vacío nacen imágenes, recuerdos, sensaciones mientras se anda y suena el Aire de Bach en los oídos y las luces de las calles se encienden de pronto y todo se sucede, todo parece sucederse, con la leve ondulacion del agua. Es de noche; huele a piedra mojada y a silencio.
No pasa nada distinto. Pero qué buena es la Vida, hoy. Qué necesaria esta paz.

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