Nada. No pasa nada distinto. Sólo la percepción. Sólo uno mismo. Sólo el foco en que la mirada se yergue; la tela tenaz de una realidad que, siendo siempre la misma, ondea. De los huecos del vacío nacen imágenes, recuerdos, sensaciones mientras se anda y suena el Aire de Bach en los oídos y las luces de las calles se encienden de pronto y todo se sucede, todo parece sucederse, con la leve ondulacion del agua. Es de noche; huele a piedra mojada y a silencio.
No pasa nada distinto. Pero qué buena es la Vida, hoy. Qué necesaria esta paz.
—¿Estabas, pues, tan triste el día de las 43 veces? El Principito no respondió. Antoine de Saint-Exupèry
sábado, 10 de diciembre de 2016
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