Llueve sobre el tejado y bajo la noche mientras leo letras ya viejas. Y vuelvo a sentir, al hacerlo, esa dulce electricidad previa a la tormenta, esa sutil sensación de intimidad, de más allá, de tibieza y de algo vagamente conocido pero ignorado, como si al mirar una fuente con agua estancada lográramos de alguna manera, casi intuitivamente, ver el fondo debajo del musgo.
La lluvia sigue cayendo, sin embargo.
—¿Estabas, pues, tan triste el día de las 43 veces? El Principito no respondió. Antoine de Saint-Exupèry
martes, 19 de abril de 2016
Missing
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario