Debo de tener cristales dentro. Cristales, y en el movimiento aparente o no del tiempo giran y se acomodan, se acoplan, se superponen, se unen o se separan.
Debo de tener cristales dentro, y granos de arroz, y clavos y piedras preciosas, y cuando me muevo, entonces, se descubre esta naturaleza de caleidoscopio, de palo de lluvia.
Por eso puedo estar triste y contenta a la vez, por eso puedo caminar por la carretera agradeciendo las nubes y este aire tibio ya y sentir en algún lugar del cuerpo una punción de oscuridad.
Por eso puedo maravillarme de este día prístino y tener consciencia suficiente de saber que este tiempo de calma, de caminar en paz por entre los pinos y las personas nuevas que regalan, generosas, tibieza con gusto a cosa antigua, este tiempo, como todo, también pasará.
—¿Estabas, pues, tan triste el día de las 43 veces? El Principito no respondió. Antoine de Saint-Exupèry
lunes, 18 de abril de 2016
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