lunes, 28 de diciembre de 2015

Viento como nunca antes. Viento.
Viento en el que abro los brazos y la sonrisa. Viento encima de las rocas y dentro de la habitación de madera; viento que dobla los arboles y hace aletear a mi bufanda de colores. Viento entre el brezo y los pinos ibéricos.  Viento que hace fluir las nubes que atravieso mientras ando por un camino de tierra, empapada de niebla.
Viento como nunca antes que me hace pensar de pronto en el dragón blanco que me trajo hasta aquí, ese en que vi convertido el avión al despegar, feliz, asombrada, en medio de un viento que -recuerdo - me quitaba del pecho la costumbres, lo "mío " que volaba hacia atrás como hojas de otoño a fuerza de la fricción del aire que el dragón trepidaba mientras me acercaba a él con cada segundo. Viento que me atravesaba, como éste
Viento como cierre, como simetría, y también como inauguración, tal vez, de otro vuelos



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