Sólo entonces. Sólo cuando la Vida se te meta adentro, te de vuelta, te destroce, te rompa, te lacere. Sólo cuando te ahogue irremediablemente y la desesperación no haga más que hundirte cada vez más con cada movimiento que pretendía salvarte. Sólo entonces vas a saber que nada hay que puedas decidir realmente mas que dejarte ir; soltar amarras.
Existe la emoción (el poder centrifugo de la Vida, el agujero negro, la fuerza gravitacional: el poderoso centro, Alfa y Omega) y es querer controlarla lo que te desquicia, lo que te rompe, lo que separa la finísima capa del sentido de todas las cosas que existen.
No hay bien y no hay mal. Sólo está lo que existe y lo que no; y sólo dejando que lo que es sea, más allá de nosotros y nuestras máscaras, respiraremos realmente; nos habitará la vida que nos rompe.
Pero es que así y sólo así. Sólo decidiendo morir, renacemos.
—¿Estabas, pues, tan triste el día de las 43 veces? El Principito no respondió. Antoine de Saint-Exupèry
viernes, 25 de diciembre de 2015
Fénix
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario