viernes, 25 de diciembre de 2015

Fénix

Sólo entonces.  Sólo cuando la Vida se te meta adentro, te de vuelta, te destroce, te rompa, te lacere. Sólo cuando te ahogue irremediablemente y la desesperación no haga más que hundirte cada vez más con cada movimiento que pretendía salvarte. Sólo entonces vas a saber que nada hay que puedas decidir realmente mas que dejarte ir; soltar amarras.
Existe la emoción (el poder centrifugo de la Vida, el agujero negro, la fuerza gravitacional: el poderoso centro, Alfa y Omega) y es querer controlarla lo que te desquicia, lo que te rompe, lo que separa la finísima capa del sentido de todas las cosas que existen.
No hay bien y no hay mal. Sólo está lo que existe y lo que no; y sólo dejando que lo que es sea, más allá de nosotros y nuestras máscaras, respiraremos realmente; nos habitará la vida que nos rompe.
Pero es que así y sólo así.  Sólo decidiendo morir, renacemos.

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