Las piedras grises
Las luces sepia
La musica a tope
Vino, ginebra, ron
Gritos de política
de pena
de amor
de asqueroso cansancio
Hartazgo del aire
Humo que rezuma
náuseas escondidas
El silencio afuera
Las voces y las manos
que desconocen y llaman y tocan
un cuerpo anónimo
como madera flotando en el mar
y ríen estrepitosas, hastiadas
La razón de los sobrios
El frío de diciembre en este pueblo lejano, sin nieve
Este asco,
este,
como baba tibia, idiota,
tampoco.
—¿Estabas, pues, tan triste el día de las 43 veces? El Principito no respondió. Antoine de Saint-Exupèry
viernes, 18 de diciembre de 2015
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