viernes, 18 de diciembre de 2015

Los focos tajean la noche, el coche demasiado rápido, las curvas, los arboles al costado del camino que despiertan de pronto desnudos, las casas de piedra, los campos sembrados, las sombras blancas de los caballos en la oscuridad, el mareo, la luz del móvil y esta sensación de que quiero tocar o rasguñar o despedazar algo que no existe, de que quiero abrazar algo que no es, de que no voy a llegar ya nunca donde quiero llegar, donde quise llegar, al único lugar donde estuve de esa manera. Y el coche y la noche y la música dando vueltas y vueltas y los racimos de luz de los pueblo ya debajo, lejos, muy lejos, como vos cuando yo hoy volví a decirte que te amaba sentada sola en un bosque que nunca verás, que nunca será, como vos, como yo, como nosotros

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