Hundir en el barro humeante
las pantorrillas desnudas como rayos
Penetrar la tierra negra
usina feroz
Y mis piernas que se yerguen cual raíces
poderosas
sangrantes
de palpitante filo
Diana soy, y también Dafne
En mi negro laurel arde la flecha
En mi corteza dura, el tiempo gime
La tierra se revuelve, quiere huirme
Quiere salir de mi, hembra salvaje
Pero la domo y la traspaso, la doblego
Me recibe en su seno
Me alimento
—¿Estabas, pues, tan triste el día de las 43 veces? El Principito no respondió. Antoine de Saint-Exupèry
domingo, 13 de diciembre de 2015
Una posibilidad de la derrota
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario