Qué tremenda victoria
me parece a veces
haberte entregado mi fragilidad
-haber puesto en tus manos
desnuda(s)
ese cristal finísimo de mi escencia mas cruda;
haberte dado la posibilidad
de que me rompas
confiando en que no lo harías -
aunque no hayas sabido qué hacer
con élla
Qué grande me siento
cuando me reconozco
tan pequeña
—¿Estabas, pues, tan triste el día de las 43 veces? El Principito no respondió. Antoine de Saint-Exupèry
martes, 22 de diciembre de 2015
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario