domingo, 8 de noviembre de 2015

Un amigo que me dice "me encanta oírte reír". Y yo que entiendo. Entiendo.
Me vuelve en un relámpago aquella sorpresa, aquél asombro que me provocaba el deleite de oírte reír: cada vez que te reías me crecía en el pecho un gozo, un disfrute tan primario, tan nuevo, cada vez, como la primera vez que se ve el amanecer. Y me asombraba siempre sentir aquello, ser consciente de esa sensación, de la alegría plena que me embargaba entonces .
Qué hermoso haber estado ahí, haber presenciado tu risa. Qué hermoso el que sea hermoso haberlo hecho. 

No hay comentarios: