Hablar es incurrir en tautologías
J.L. Borges
La biblioteca de Babel
Entonces son ese limite infranqueable ya no por imposible de traspasar sino por constitutivo: sólo porque no podemos decir lo inenarrable, sólo porque la Vida es un mas allá que nos atraviesa todo el tiempo y que nunca podemos aprehender realmente (como dicen algunos creyentes de su dios, convenientemente, y tal vez sea éste, en un sentido, también mi caso), es que somos hombres.
Las palabras son el pincel que sostiene el pintor de "El retrato oval" de Poe: si fuéramos capaces de pronunciar lo sagrado (pienso en la Kabalah: de nuevo la religión como modo de describir el mundo, desde mi no-creencia y mi poca originalidad, de manera simbólica ), haríamos a las palabras fuente de Vida. (Imaginar entonces el poder demiúrgico del habla, pensar que "en el principio fue el Verbo", en el dios cristiano que crea la luz diciendo "hágase la luz". Sonreír con la manera que tiene mi mente de decantar algunas cosas que lleva años pensando como si fueran nuevas y, con todo, sorprenderse de pensarlas: "las religiones no son más que elaboradas y tal vez inadvertidas formas de describir el potencial humano")
Tal vez lo inaprensible sea, así, condición necesaria. Lo mismo que la búsqueda. Somos el Sentido que buscamos; somos lo inefable y, al mismo tiempo, la búsqueda por decirnos. Centro y periferia, límite y contenido, vacío creador y borde que contiene y mira hacia si mismo.
Tal vez sólo en esa tensión tengamos posibilidad de ser hombres.
Las palabras son el pincel que sostiene el pintor de "El retrato oval" de Poe: si fuéramos capaces de pronunciar lo sagrado (pienso en la Kabalah: de nuevo la religión como modo de describir el mundo, desde mi no-creencia y mi poca originalidad, de manera simbólica ), haríamos a las palabras fuente de Vida. (Imaginar entonces el poder demiúrgico del habla, pensar que "en el principio fue el Verbo", en el dios cristiano que crea la luz diciendo "hágase la luz". Sonreír con la manera que tiene mi mente de decantar algunas cosas que lleva años pensando como si fueran nuevas y, con todo, sorprenderse de pensarlas: "las religiones no son más que elaboradas y tal vez inadvertidas formas de describir el potencial humano")
Tal vez lo inaprensible sea, así, condición necesaria. Lo mismo que la búsqueda. Somos el Sentido que buscamos; somos lo inefable y, al mismo tiempo, la búsqueda por decirnos. Centro y periferia, límite y contenido, vacío creador y borde que contiene y mira hacia si mismo.
Tal vez sólo en esa tensión tengamos posibilidad de ser hombres.
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