jueves, 12 de noviembre de 2015

Baja por la pendiente caudaloso, potente, de repente libre, abiertas las compuertas, desbordado el dique; se precipita como mil caballos salvajes, majestuosos.
En el lecho seco lo espero, brava, desafiante, protegida con mi magnífico escudo: la hoja de papel en que escribí, con férrea convicción, todas mis racionales razones razonadas.



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