A veces me olvido de lo que sé. Entonces creo, o me hago creer, que te elegía a vos, cada vez. Trato de ponerme el disfraz del altruismo, de la bondad gratuita, pero me queda grande, enorme; me falsean los cierres, me hunde la carne el tiro e intento caminar pero me enredo en lo que sobra y caigo.
A veces me olvido, y trato. Pero no es cierto: era a mi a quien elegía. A mi, porque estar con vos era, siempre, lo que me hacia mejor a mi.
Somos egoístas, siempre, y a dios gracias: todo lo hacemos, en última instancia, en beneficio propio. Incluso eso que llaman amor, incluso cualquier "sacrificio" en su nombre o en nombre de cualquier cosa.
Así, sucede sencilla y dolorosamente que esa vez, la última, elegirme...ya no te incluía.
—¿Estabas, pues, tan triste el día de las 43 veces? El Principito no respondió. Antoine de Saint-Exupèry
viernes, 6 de noviembre de 2015
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