...como quien baila que se mueve apenas
por el mero placer del movimiento
J. Drexler
Subyugante, la tercera ley de Newton, el desplazamiento del agua de Arquímedes, esa costumbre del Todo de generar como indisoluble una cosa y su contrario.
Alucinante la Regla de la Ironía que atraviesa- cuando no así, de otro modo mas sutil- ese doble movimiento: ahora que los objetos culturales (digamos, groseramente) son abundante, obscenamente asequibles para un inmenso número de personas; ahora que es fácil acceder a las grietas fabulosas desde donde pueden atisbarse la genealogía, la raíz, la textura profunda de las formas de ver y mirar y pensar que confeccionan el mundo en que somos hombres...los hombres nos quedamos con la rama y no con el fruto: somos la sociedad de lo fácil; es a lo fácil, a lo sin esfuerzo, a lo pasivo, a lo superficial a lo que entregamos toda nuestra sangre, nuestra sed, nuestra voluntad. Ahora que todo esta ahi, todo es inútil.
Generaciones muertas en busca de agua y cuando finalmente logran liberar el caudal, los sobrevivientes se deleitan en ensalzar la guerra como máxima conquista.
La creación, vuelvo a pensar, sólo tiene sentido en el movimiento de ser creada. Nada hay que sirva para un fin, porque los fines no obedecen nunca a la intención primaria del creador.
Sólo en la presencia en el momento mismo, en el movimiento mismo, tiene sentido algo: el único trabajo realmente valedero de que somos capaces es hacer algo por el algo mismo, por el placer de ajustar la acción a la idea, de engendrar un correlato fisico de una emoción/visión/idea, y no como medio para otra cosa...
Alucinante la Regla de la Ironía que atraviesa- cuando no así, de otro modo mas sutil- ese doble movimiento: ahora que los objetos culturales (digamos, groseramente) son abundante, obscenamente asequibles para un inmenso número de personas; ahora que es fácil acceder a las grietas fabulosas desde donde pueden atisbarse la genealogía, la raíz, la textura profunda de las formas de ver y mirar y pensar que confeccionan el mundo en que somos hombres...los hombres nos quedamos con la rama y no con el fruto: somos la sociedad de lo fácil; es a lo fácil, a lo sin esfuerzo, a lo pasivo, a lo superficial a lo que entregamos toda nuestra sangre, nuestra sed, nuestra voluntad. Ahora que todo esta ahi, todo es inútil.
Generaciones muertas en busca de agua y cuando finalmente logran liberar el caudal, los sobrevivientes se deleitan en ensalzar la guerra como máxima conquista.
La creación, vuelvo a pensar, sólo tiene sentido en el movimiento de ser creada. Nada hay que sirva para un fin, porque los fines no obedecen nunca a la intención primaria del creador.
Sólo en la presencia en el momento mismo, en el movimiento mismo, tiene sentido algo: el único trabajo realmente valedero de que somos capaces es hacer algo por el algo mismo, por el placer de ajustar la acción a la idea, de engendrar un correlato fisico de una emoción/visión/idea, y no como medio para otra cosa...
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