Creo que la realidad es fractal.
Mirando el movimiento del agua me asalta la idea de que algo nos hermana; soy lo mismo que todo lo que vive pero a diferente escala, con distintas ondulaciones o manifestaciones.
El Mundo contiene el germen de todo lo posible y yo, que estoy en el Mundo, sigo el mismo patrón.
Si pudiera dibujar mi esquema vital, mis posibilidades, mis razones, mi modo de estar en el mundo y de ser esto que soy y no otra cosa, y pudiera a su vez bosquejar el modo en que un diente de león se yergue hacia el cielo y se mueve con el viento y deglute la luz y muere...los esquemas coincidirían, pienso de pronto. Lo que es el Mundo puede atisbarse en mis manos, en el calor que desprende mi cuerpo, en el mecanismo mediante el cual el veneno de la serpiente mata al ratón, la fruta madura en el árbol o un pensamiento se proyecta en una acción.
Es lo mismo. Todo es lo mismo aunque no sepamos por qué ni cómo; aunque en la práctica de la vida diaria todo sea distinto y yo tenga una voluntad y una consciencia y algo que llamamos libertad dentro de ciertos límites (lo tendrán también las otras cosas del mundo, entonces?).
Y si no fuéramos más que espejos situados en diferentes momentos del espacio?y si todo lo vivo reflejara el mismo esquema?. Qué sería aquello que reflejamos?qué es lo que Es?
—¿Estabas, pues, tan triste el día de las 43 veces? El Principito no respondió. Antoine de Saint-Exupèry
miércoles, 11 de noviembre de 2015
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