sábado, 1 de agosto de 2015

Tiene que haber este tiempo y este silencio. El espacio se vuelve contundente, macizo. El aire ahora físico me roza los brazos y la boca.
Escalo el aire, para andar. El aire que es de arena, el vacío pletórico de ausencias. El silencio que brilla de rocío.
Soy la mariposa quieta con las alas mojadas.

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