En el vacío que me rodea hace frío. Los vellos de mis brazos se estiran buscando a qué asirse, pero no hay otra piel. Hace cuatro días que sólo yo lato entre estas paredes.
Es curioso.
A veces dudo, sin el tacto de los otros, que exista realmente.
Sin embargo la soledad es otra cosa. No es esto, no estoy sola.
Mi cuerpo, en cambio, busca existir de otra manera. Mi cuerpo animal. Mi cuerpo tendón y sangre y calor y tiempo. A mi cuerpo le dan igual mis ideas, mis poemas, mis dolores, mis ilusiones, mis desvelos: apenas quiere tocar, rozar, oler; la alegría del encuentro con un par.
Es curioso.
A veces dudo, sin el tacto de los otros, que exista realmente.
Sin embargo la soledad es otra cosa. No es esto, no estoy sola.
Mi cuerpo, en cambio, busca existir de otra manera. Mi cuerpo animal. Mi cuerpo tendón y sangre y calor y tiempo. A mi cuerpo le dan igual mis ideas, mis poemas, mis dolores, mis ilusiones, mis desvelos: apenas quiere tocar, rozar, oler; la alegría del encuentro con un par.
Yo lo miro a veces como mira el niño al conejito herido.
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