martes, 15 de noviembre de 2016

Tengo que contemplar la posibilidad de estar equivocada. Así que hay días en que, mientras cocino o voy con un par de zapatillas grises en la mano del comedor a la habitación, la contemplo. Es muy divertida. No la posibilidad en sí, sino la coherencia interna.
Me río contemplándola mientras barro la cocina o voy al estanco caminando por el costado del río, porque me hace pensar en Picasso.
La idea se me figura un cuadro que miro con curiosidad amorfa, con una aburridísima sensación de deber. Le veo las líneas cortantes, los colores chillones, la deformidad que se supone ha de ser elocuente, simbólica, interesante.
La miro desde la historia y los trasfondos, y la discuto sin mucho interés realmente y me obligo un poco a buscarle cosas que me parezcan dignas de ser miradas pero en el fondo lo que tengo ganas de hacer es de darme vuelta e irme, porque es un cuadro de mierda y me parece que estoy perdiendo el tiempo, que no vale mi tiempo, mi precioso tiempo, y aquí me vuelvo a reír y entonces sigo mirándola e investigando las sensaciones internas de la figura, lo que cruje en la yuxtaposición de las tramas y los círculos deformes por perfectos de los ojos y eso que se supone que quiso expresar el que la pintaba y mis ganas de escupirla como si hubiera cogido un sorbo demasiado grande de agua y me sobrara, es decir, no escupirla realmente, porque no me da bronca ni me enoja, sino que me produce una extraña sensación de abúlico desprecio. Como una burda mentira.
Huelga decir a estas alturas que, quitando sus aguafuertes y algún cuadro puntual de su época azul, yo odio a Picasso (voy a decir también que sospecho que odiarlo es, en el fondo, una máscara en que mi inseguridad hace patente hasta qué punto mi necesidad de aprobación encuentra vericuetos detrás de los que camuflarse para reafirmarse así, mediante un supremo acto de hipocresía?. Sí, también lo diré, qué tanto). Y que es muy divertido ser yo. Y que no me atrevo a saber cuánto de cierto hay en estas ganas que no se me quitan que tengo de vos, casi que también.
Como con Picasso, la verdad es que nunca estoy muy segura de si soy reaccionaria, contrera, ignorante, o conozco demasiado bien lo que me resulta cierto





No hay comentarios: