Se ríe, porque cuando no sabe qué decir, se ríe. No sé si lo hubiera adivinado si no me lo hubiera dicho. Tal vez sí; pero me gusta más que me lo haya dicho.
Hablamos de la belleza y él, tan científico, tan académico, tan niño, se ríe y me pregunta, casi socrático -pero más malicioso- qué es eso, y yo le digo que no sé.
-Pero puedo decirte qué es bello, para mi. Bello es aquel momento en que al lado del lavavajillas inmenso y sucio me viste triste, y sin decirme una palabra me abrazaste, y al ratito empezaste a balancearte apenas y me tareareaste una canción de cuna
-Y cómo te acuerdas de eso?
-Por eso. Porque es bello. Bello, sobre todo, porque supiste que podías hacerlo. Porque apenas nos conocíamos pero no tuviste miedo, ni de mi, ni de vos.
—¿Estabas, pues, tan triste el día de las 43 veces? El Principito no respondió. Antoine de Saint-Exupèry
jueves, 24 de noviembre de 2016
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