lunes, 7 de noviembre de 2016

Me pide que lo acompañe al supermercado antes de ir al cine y yo me resisto, pero no hay caso. Entramos y casi siento como se me cierra el pecho ante el enjambre humano y los olores plásticos y el ruido y tanto movimiento, tanto movimiento frenético. 
Camino muy normalmente, pero algo se debe de notar (nunca supe disimular ciertas cosas), porque él de pronto me pregunta:
-Qué te pasa?
-Nada...es que ya perdí la costumbre de ver tanta gente junta, me parece
-Y ahora quieres escupirles a todos y salir corriendo?
-Por dios, que imagen espantosa y exacta tenés de mi!




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