martes, 8 de septiembre de 2015

Me gustaban las noches de últimos de marzo; la posibilidad de hablar con vos en la oscuridad y el silencio; ese páramo donde descansar.
Que me dijeras "hasta mañana".
La sutil dulzura con que me abrigabas en algunos momentos y algunos gestos.
Que estuvieras ahí. Tan inesperado.

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