Los tentáculos morados, aterradoramente lentos, me aguijonean las piernas desnudas, el abdomen, el sexo, la espalda, los senos. Tentáculos violetas de puntas negras; aguasvivas enormes, pulposas me rodean: las esferas gelatinosas de sus cuerpos sobresalen del agua, como un campo minado.
Camino, intento caminar: mi cuerpo es una aglutinación blanca, blanda, incomprensible. Arde.
En medio del río, ya lejos de cualquier orilla, sólo seguir andando puede salvarme. Cierro los puños y los ojos; tenso la carne, muerdo el dolor. Mi pie derecho se despega apenas del fango del fondo.
—¿Estabas, pues, tan triste el día de las 43 veces? El Principito no respondió. Antoine de Saint-Exupèry
martes, 8 de septiembre de 2015
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario