El pez negro se mueve en el agua oscura. El pez. Lo miro. Siempre lo miro. Me hipnotiza su ondulación órfica, su forma de ser agua.
En el silencio, absorta, me parece incluso oír el roce gutural que produce en el agua casi atérmica, onírica, fantástica.
Lo miro moverse. Lo miro. El pez.
De qué está hecho, el pez?
—¿Estabas, pues, tan triste el día de las 43 veces? El Principito no respondió. Antoine de Saint-Exupèry
martes, 8 de septiembre de 2015
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