Son momentos ínfimos. Siempre. El tema es que no sabemos cuáles, ni cuándo. Pero son minúsculos, de un segundo apenas, y pasan a cada rato. Se me figuran esferas de luz, cuando los pienso, que contienen en su núcleo la fuerza del cosmos. Estrellas antes de explotar.
No te llamo. Decido no llamarte. Decido no dejar que mi voz te diga que sencillamente tenía ganas de oirte, de abrigarme en tu voz aunque sea sólo un ratito, aunque no tenga sentido, aunque no entiendas y no entienda tampoco yo, aunque crea que sí.
Decido no llamarte y entonces miro las gotas de lluvia abrirse en dos, duplicarse: la estrella estalla. La lluvia ocurre en dos lugares a la vez
Las decisiones que nos cambian la vida son así, minúsculas, aparentemente insignificantes. Y ocurren todo el tiempo, a cada rato
—¿Estabas, pues, tan triste el día de las 43 veces? El Principito no respondió. Antoine de Saint-Exupèry
jueves, 11 de febrero de 2016
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