La niña. La niña es tan fuerte que resulta débil. Y tan débil que resulta poderosa. Por eso la inmortalidad es una condena: es en nuestra fragilidad donde reside nuestra fuerza. Porque ver morir todo lo que amamos sin poder seguirlo, sin el eventual consuelo de lo natural, es el peor castigo
Sólo porque podemos no ser, que seamos resulta maravilloso
—¿Estabas, pues, tan triste el día de las 43 veces? El Principito no respondió. Antoine de Saint-Exupèry
viernes, 12 de febrero de 2016
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