Me cuentan que jugás, que seguís jugando. Que investigás y te entusiasmás; que inventás y escribís y leés. Te imagino, por un segundo luminoso, riendo apenas, secretamente. Vivo, también vos.
Serás, todavía, más interesante que antes.
Me sonrío a mi misma cuando me encuentro pensando que debe haber una mujer que te merezca. Que debe haberla y que deseo que la encuentres, y que te haga bien. Y que no la pierdas nunca.
—¿Estabas, pues, tan triste el día de las 43 veces? El Principito no respondió. Antoine de Saint-Exupèry
martes, 2 de febrero de 2016
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