Llego y me espera; cenamos reconociéndonos.
Su novia le dijo que tenía que darme muchos besos de su parte y yo lo insto a que sea muy obediente; nos reímos (no me los va a dar, es un arisco)
Me llaman la atención, mientras vamos de vuelta al hotel, las sombras blancas que cruzan por el cielo entre los edificios, pero vamos hablando de otra cosa y no quiero interrumpirlo, así que no le pregunto.
Sólo ahora, mientras en la oscuridad absoluta de la habitación las oigo graznar como venidas del sueño que él duerme tranquilamente, me doy cuenta de que son gaviotas y, pavloviana, siento por primera vez en toda la noche el olor del mar.
Me llaman la atención, mientras vamos de vuelta al hotel, las sombras blancas que cruzan por el cielo entre los edificios, pero vamos hablando de otra cosa y no quiero interrumpirlo, así que no le pregunto.
Sólo ahora, mientras en la oscuridad absoluta de la habitación las oigo graznar como venidas del sueño que él duerme tranquilamente, me doy cuenta de que son gaviotas y, pavloviana, siento por primera vez en toda la noche el olor del mar.
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