lunes, 31 de octubre de 2016

Automático

-Dale, boludo, no me jodas…
-No, te lo digo en serio. A mi me darías miedo si no fuéramos amigos, si no te conociera. Creo que incluso así  me das un poco de miedo, porque sé que tengo que tener cuidado cuando hablamos
-Cuidado de qué, Fernando?; y miedo…de qué?. Vos me estás cargando??
-No…ves?, te hablo exactamente de ésto: donde cualquier mina se  pondría contenta, vos te enojás. Y el tema es ese: nunca sé con qué me vas a salir, porque vos escuchás lo que te estoy diciendo. Lo escuchás, lo masticás y me escupís algo nuevo, algo que la mayoría de las veces no es lo que me esperaba
-Pero esa es la gracia de hablar, no?. Para qué hablar, sino?
-Sí. Y no. Es lo bueno, pero no es  lo normal. Lo normal son los lugares comunes, la charla tipificada. Vos pasás por ahí, pero cuando tenés ganas de hablar, pasás por otros. Vos pensás, y obligás a pensar al que habla con vos, porque sino queda como un pelotudo. Y eso da miedo
-Quedar como un pelotudo o pensar?
-Las dos cosas. Para cualquiera de las dos, hay que salir del piloto automático



No hay comentarios: